Se subasta el cómic poseedor del record Guiness al ejemplar más caro de la historia
Sólo existen dos ejemplares de este cómic con la graduación de 9.0, aunque este número en concreto tiene unos detalles que lo hacen más atractivo que el otro ejemplar. Para ver una descripción detallada del ejemplar, consultad la subasta de celebrada por Heritage.
Este cómic se vendió en 2001 por la cantidad record de $350,000. Uno de los detalles por los que es superior al otro número de igual graduación es que éste tiene un registro del color fenomenal, ya que es sabido que la tirada general tuvo un registro penoso. Destacar que no ha sido restaurado.
Esta copia perteneció a Lloyd Jacquet Studio (alias Funnies, Inc.), que es quien produjo el cómic para Timely. A este ejemplar se le llama "Pay Copy" porque es el que se utilizó para registrar lo que cobró cada colaborador, en qué fecha y el número de cheque. Un ejemplo de esto son las anotaciones de la portada, que señala que Frank R. Paul cobró $25 por la realización de la portada.
Lo que me llama la atención es que se encuentre en tan buen estado si se escribió en él tanto en la portada como en el interior en una época donde no había la histeria coleccionista de la actualidad.


2 comentarios:
durante tiempo he tenido fiebres coleccionistas, de hecho actualemente sigo coleccionando. pero si hay algo que nunca he entendido es la graduación de los comics. Incrementa muchisimo su valor, y nadie te asegura que el comic este correcto, quiero decir. tu tienes el comic en un envase cerrado, si en algún momento lo abres para verificar su contenido, o simplemente porque quieras leerlo, logicamente, pierdes el certificado de garantía.
de hecho no me resultaría tan tedioso si no fuese porque el mismo comic, una novedad de 2.95, en iguales condiciones de perfección, pasado por la graduación puede costar 200$.
El tema de la graduación es de locos, y hay que tener cuidado porque sino, puedes acabar obsesionado, y que cada vez que vayas a recoger tu pedido de cómics, en vez de alegrarte porque te han llegado, te cabrees cada vez más a medida de que vayas encontrando arrugas e imperfecciones, y te acabes acordando de la familia del vendedor.
Al final opté por dejar de leer el Wizard, que son los principales impulsores de esta locura ya que hacen un gran negocio con ello, y ahora disfruto los cómics mucho más.
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